Vamos viendo, es sólo una necesidad imperiosa de comunicar, ¿comunicar qué? Dios vaya a saber qué.
Nunca hay nada que decir, mi cerebro es estúpido y dice las cosas en los momentos más desfasados que te puedas imaginar. Fiel reflejo de mi proceso llamado «madurez».
Dec 25, 2014
Nov 24, 2014
25 mierdas que a nadie le importa saber.
- Tengo 23 años
- A día de hoy, me considero asexual-homorromántica.
- Siempre prefiero usar términos específicos a explicar demasiado las cosas, por eso lo del punto anterior.
- Amo más a mis gatos que a la gente.
- He atentado contra mi vida un total de siete veces, cinco por pastillas.
- Raramente me llego a sentir bien del todo.
- Me dan miedo los mimos y payasos.
- Me produce fascinación morbosa ser atravesada por agujas.
- Cuando me estreso, tiendo a causarme heridas en el cuerpo, usualmente rascando repetidamente con las uñas o mordiendo.
- Sí, soy una persona descuidada en un intento pasivo por ser autodestructiva.
- Me atraen las mujeres menores que yo.
- Estoy aprendiendo ruso.
- No tengo vesícula.
- Soy más productiva de noche que de día.
- No me sé callar las cosas que siento o pienso. Soy, literalmente, un libro abierto... escrito en arameo, pero sigo siendo abierta, a fin de cuentas.
- Tengo una adversión irracional por el dulce de membrillo, el salame y la mortadela.
- Soy súper boquisucia. Mi lenguaje es como el de un marino o un carcelario.
- Le tengo terror a los sismos, chillo hasta con los temblores más chicos.
- Soy claustrofóbica.
- Sufro de crisis de ansiedad, una de las últimas me llevó al hospital.
- Soy súper enfermiza.
- Soy de piel, pero cuando yo quiero... ¡igual que un gato!
- Soy bastante rencorosa, pero nada de ser vengativa... por mera pereza.
- Soy negativa, tanto que rayo con el fatalismo.
- Tiendo a exagerar todo.
Ha pasado el tiempo, probablemente en vano.
Escribo o reviento.Escribo o reviento.
Durante años fue mi motto, mi premisa de vida; si no escribía lo que me pasaba por la cabeza, era como una olla a presión en el punto máximo de ebullición.
No he cambiado nada.
Hace casi cuatro años no se publicaba nada en este blog y nada ha sido muy distinto: sólo sigo peor, odio más a la humanidad y me odio a mí misma a ratos, mi adultez se volvió una extensión de mi adolescencia insatisfecha.
¡Hola!
Subscribe to:
Posts (Atom)