Y cuando volvimos la vista al cielo, la lluvia caía como imparables lágrimas... ¿Lloraría el cielo este adiós? ¿Lloraría tu alma? ¿Me atrevería a llorar yo? Sólo quédate conmigo
De los susurros pasamos a los gritos, no sé cómo, ignoro cuándo, pero creo que no me iba a calmar así de fácil, en esos momentos una parte de mí te odiaba, te destestaba por no comprenderme, por escurrir siempre el bulto y hacerte el idiota cuando te contaba una pena. Pero te amaba, te adoraba por mantener mi corazón latente, por borrar a besos mis lágrimas, por suplir mi tristeza con alegría al darme una sonrisa. Me encantaba que me regalaras tu sonrisa. Pero algo esa tarde falló, algo que no supe adivinar, algo nos hizo reemplazar los "te quiero" por insultos, las risas por gritos, la felicidad por ira. Y me alejé corriendo, no me quería quedar a ver el resultado de mi niñería, entre los gritos me di cuenta que el motivo era estúpido, no había razón alguna para esto.
Cuando eché a correr lejos de ti, gritaste que yo era una cobarde y te echaste a correr detrás de mí. ¿Sabes? Tenías razón, siempre criticaste mi falda favorita, decías que era fea y ridícula, te encuentro razón, me es imposible correr con ella, pero no importa ahora mismo, lo único que quiero hacer es correr, no tener que verte la cara luego de este bochorno. Pero lo cierto es que quería gritarte "Quédate conmigo", mi orgullo pudo más y dije que te odiaba. Ok, me odio a mí misma por semejante idiotez.
Sabía que no iba a poder correr mucho más, me diste alcance y me abrazaste. Olías a lluvia, tus ojos me obsequiaban una disculpa mientras tus labios esbozaban una cansada sonrisa. Susurraste que me amabas y que olvidáramos todo esto.
No comments:
Post a Comment