Oct 18, 2009

Mundos diferentes. Almas parecidas. Cuerpos ajenos. Lágrimas compartidas

En el momento en que fuese empujada
Al abismo de la locura,
Sus manos no me dejaron caer. Nunca.
En el momento en que quise llorar
Y ahogarme en un mar de lágrimas,
Sus besos callaron mis sollozos. Siempre.
En el momento en que sentí frío
Y mi cuerpo se estremecía,
Sus cálidos brazos me envolvieron. Hasta el final.
En el momento en que quise despedirme de mi vida
Y entregarme al eterno silencio,
Sus gritos y ruegos a vivir me invitaban. Desesperadamente.

Antes de él, era una princesa…
Una infeliz y desdichada princesa,
Prisionera de sí misma,
Prisionera de su historia.
Indefensa a sus ojos y a los del mundo.
Indefensa, pero rebelada a su sublime existencia,
Con deseos de ser más.
Fuerte de convicción.
Pero débil y fácil de herir.

¿Él qué era?
Lejos de ser un príncipe…
Un delincuente,
Un villano con alma de héroe,
Un vagabundo con alma de caballero.
Un abandonado… dispuesto a dar su poco y nada
Por una insignificante princesa.

Y un día, nuestros disímiles mundos chocaron.
Él me halló, prisionera.
Yo le hallé, errante.
Y nuestras manos se tocaron.
Nuestros ojos se enfrentaron.
Nuestros corazones se hicieron uno solo.
Le sonreí.
Él me sonrió.
Nos amamos.

Pero… sabía que era demasiado hermoso para ser real.
Sabía bien que estaba soñando.
Y si fue un sueño
¿Por qué lloro – aún – su partida?
Lo amo, lo amo sin más.
Por una vez… yo simplemente fui “yo”
Era de esperarse.
Nuestros mundos se separaron.
Su mano soltó la mía.
Mis ojos bajaron al suelo, los suyos me esquivaron.
Nuestras sonrisas se esfumaron.
Sin embargo… aún nos amamos.

Dándonos la espalda, un “te amo” murmuramos.
Nuestras lágrimas cayeron
(Lo sé, oí el fluir de las suyas)
Nuestros mundos vuelven a ignorarse.

Sin embargo, ya no vivo prisionera.
El liberó mis cadenas.
Todas menos una:
La cadena que ata nuestros corazones…
Ambos siguen latiendo juntos.

Sin embargo…
Nunca fuimos el uno para el otro…
Aunque la verdad duela, ésa es.
Sólo sé que hubo una parada en la vida de los dos.
Una significativa parada.
Nos quisimos.
Nos amamos.
Nos deseamos.
Yo fui suya.
Él fue mío.
Mas de eso, ahora nada.
El anda por ahí, aún errante.
Yo busco algo suyo, liberada.

¿Quién sabe si existe un Dios
Y hace de nuestros mundos, mundos compatibles?

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