Estoy al borde...
Saltar o no, ya es cosa mía...
Quiero, pero no debo.
Debo, pero no quiero.
¿Entonces qué hago aquí, todavía respirando... todavía viviendo?
...
Ah, sí... Una mano de terciopelo ha tomado con fuerza mi muñeca.
Una voz sacada desde el más íntimo cielo me invita a vivir... Pero percibo la vibra infernal
¿Qué hacer?
¿Quedarme a un cielo que me estaba antes cerrado?
¿Lanzarme a un infierno que sin dudas me anhela?
Una vez más, empujada al borde del abismo...
Me volví sobre mis débiles talones...
Y sobre unas manos de terciopelo, deposité un beso, una lágrima y un trozo de seda empapado en más lágrimas y sangre.
No supe qué decir... las palabras fueron arrancadas de estos labios nacarados...
Estos ojos de dulce chocolate no rien más. Son como la silenciosa tierra mojada del invierno.
Y de pronto... Lo veo venir. Es el fin... a esta pesadilla de eterno letargo.
Un ángel... sin alas...
Sin embargo, no.
No es un ángel... No es un ángel...
Es un verdugo...
Un verdugo que me hará morir de amor
Un verdugo que me hará volver loca hasta que mi corazón no resista y se suicide.
Pero a mi nublada razón...
A mis cansados ojos...
¡Este hombre es un ángel!
Saltar o no, ya es cosa mía...
Quiero, pero no debo.
Debo, pero no quiero.
¿Entonces qué hago aquí, todavía respirando... todavía viviendo?
...
Ah, sí... Una mano de terciopelo ha tomado con fuerza mi muñeca.
Una voz sacada desde el más íntimo cielo me invita a vivir... Pero percibo la vibra infernal
¿Qué hacer?
¿Quedarme a un cielo que me estaba antes cerrado?
¿Lanzarme a un infierno que sin dudas me anhela?
Una vez más, empujada al borde del abismo...
Me volví sobre mis débiles talones...
Y sobre unas manos de terciopelo, deposité un beso, una lágrima y un trozo de seda empapado en más lágrimas y sangre.
No supe qué decir... las palabras fueron arrancadas de estos labios nacarados...
Estos ojos de dulce chocolate no rien más. Son como la silenciosa tierra mojada del invierno.
Y de pronto... Lo veo venir. Es el fin... a esta pesadilla de eterno letargo.
Un ángel... sin alas...
Sin embargo, no.
No es un ángel... No es un ángel...
Es un verdugo...
Un verdugo que me hará morir de amor
Un verdugo que me hará volver loca hasta que mi corazón no resista y se suicide.
Pero a mi nublada razón...
A mis cansados ojos...
¡Este hombre es un ángel!
No comments:
Post a Comment