Sep 30, 2010

Replay

Her version
Detrás, delante, a los lados, al cielo, la ciudad y sus cegadoras luces. A los pies, el asfalto que tanto ha visto, que tanto ha ocultado. He recorrido muchísimas veces este ruidoso lugar y se me sigue haciendo algo ajeno, nada que ver conmigo. En verano lo he recorrido bajo un cielo despejado que las luces no me dejaban ver, en invierno lo he recorrido entre charcos y gente apresurada por buscar resguardo de la fría lluvia. Y aún así, yo no pertenezco acá. Ni acá ni a ningún sitio.

Allá, una pareja hace una promesa que ninguno va a cumplir, por ahí un mendigo pide limosna mientras muerde un pan duro, más allá una mujer será asaltada por algún delincuente desesperado por un poco de droga. Las luces me marean y me confunden, me rechazan cada vez con más fuerza y yo sólo quiero huír de su falso fulgor, ¿es tanto pedir un escape?

Ayer mismo, ayer mismo bajo una farola le prometí algo a alguien, no recuerdo qué prometí ni quién escuchó esa promesa, pero sé que desde hace mucho estoy perdida en una ciudad que nunca escuchará los gritos desesperados de sus "hijos", porque, al fin de cuentas, todos quienes transitan por sus calles son sus hijos bastardos, irreconocidos, la ciudad es una mala madre, ¿lo sabías? Pues ahora ya lo sabes.

Y cuando íbamos por la noche, por las calles silenciadas durante un par de horas de merecido sueño, en las cual toda clase de criaturas que... digamos, dan miedo, afloraban. Tú reías diciendo lo bonito que se me vería un vestido rojo de brillantes como el de aquellas putas que se dedicaban a parar los autos que pasaban y yo, molesta te respondía que un vestido rosa como el de áquel travesti te quedaría muy bien, fingíamos una pelea para luego entregarnos más que lo acostumbrado, como dos niños, como dos almas inocentes, pese a esa noche colmada de silencios, pese a la complicidad de nuestros actos ¿recuerdas?

Pese a que no hubo un adiós concreto... pese a que nunca te dije "gracias por todo, ya nos podemos separar. Justo aquí", algo se distanció y el taxi de esta noche lo tomo sola, no a aquel nido seguro donde siempre íbamos, sino a un lugar perdido de este suburbio que, con dolorosa tristeza, llamo "casa".

Recuerdo ya la promesa que hice: "no voy a llorar". Recuerdo a quién se lo prometí: A ti. Mientras el taxi sigue recorriendo las calles, lentamente caen mis lágrimas que se secan al contacto con mis mejillas mientras hago de cuenta que miro las muchas luces de neón.

Sólo si quieres algo de compañía en tu soledad, si quieres tener a alguien con quién pasear bajo las luces y con quien reír por cualquier tontería, sabes dónde estoy, sabes a quién y cómo llamar... Yo de aquí, de nuestro lugar, no me moveré.

Todavía te espero, aunque el sol queme mi piel, aunque la lluvia me cale hasta los huesos. Es un mal hábito, lo sé. A veces el corazón me dice que a lo lejos lloras, que a veces ríes sin deseos... ¿Sufres esta separación? Hoy me gustaría recorrer esas calles de luces anaranjadas y blancas de tu mano... ¿Sería posible una vez más?

Quiero creer... que nuestra historia será como poner "raplay" a la canción que ahora luce detenida en mi reproductor de música. Si presionara ese replay... ¿volveríamos a ser nosotros?

His version
Extraño aquella risa espontánea e infantil que iba a mi lado en estas noches tan artificiales. Eran dos cosas tan diferentes y a veces odié esa risa, no creyendo que pudiera ser así de libre entre algo tan sistemático y lineal.

No. Tú no eras de aquellas, pero sí, eras cínica. Increíblemente cínica. A veces decías "te amo" por no soltarme palabras llenas de ira que tu corazón deseaba liberar. A veces reías hasta desfallecer para olvidar llorar, pero dormida, llorabas largo rato y sé que muchas veces esas lágrimas fueron culpa mía. A veces llorabas porque desconocías la cruel ciudad, te comprendo, yo ya estoy automatizado gracias a ella, así que por eso... nunca noté que la noche perdía su brillo o que tu risa se ahogaba entre el ruido de los vehículos y las máquinas. Pese a ser un animal más de esta ciudad... te amaba, te amo.

Sólo cuando te has ido he notado la soledad que puedes sentir caminando por estas calles llenas de gente, sentir que nadie te escucha o que nadie te espera en algún sitio. Hoy sentí miedo por primera vez en mucho tiempo. Siempre me esperabas frente a la tienda de dulces, lloviera o no. Esperabas con tu sonrisa de niña, tu aire de adolescente, tu silueta adulta y tus ojos melancólicos que miraban como una anciana que mucho ha visto, amado, llorado y vivido. Cuando miraba en tus ojos sabios llenos de secretos y tristezas, de amores no contados y de un mundo irreal entre nosotros. Nunca supe decir qué eras exáctamente para mí, si acaso un ángel entre el gentío o un demonio en nuestra intimidad. No lo sé hasta hoy.

Pero si algo sé, como he vuelto a dar replay a esa vieja canción que tantas veces escuchamos juntos mientras paseábamos abrazados y esquivando a la muchedumbre, es que eras y eres mi todo, lo único que me da paz aquí, porque ahora que lo pienso... tenías razón, la ciudad es la madre más cruel que pueda existir.

¿Sería posible verte una vez más, si vuelvo a poner replay a esta canción? ¿Será posible...?

Another
Aquel día estaba mucho más frío que lo que había experimentado, luego de la lluvia se vino una onda polar y la gente trataba de irse lo más pronto a sus hogares. Caminó por la calle que tantas veces recorrió en su compañía, mirando todo: Caras, gestos, señales. Sus ojos llegaron hasta la dulcería y recorrieron hasta la parada del bus. Allí la encontró, desaliñda y desacorde al paisaje, como siempre. Su mano izquierda sujetaba un paraguas transparente de plástico blanco y su mano derecha estaba dentro del bolsillo de ese abrigo que más que una chica, la hacía parecer una vagabunda cualquiera. Suspiró, echó a reír y le hizo una seña con la mano, la cual ella respondió y avanzó unos pasos hasta él. Se abrazaron en silencio.

Y mientras, el reproductor marca "replay" a esa canción que sonará y sonará...

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