Nunca hay nada que decir, mi cerebro es estúpido y dice las cosas en los momentos más desfasados que te puedas imaginar. Fiel reflejo de mi proceso llamado «madurez».
Sep 30, 2010
Volver a vernos por primera vez
Me dejé acariciar por la brisa nocturna, buscando algún indicio de que no era la dirección errada. Las estrellas seguían brillando allá arriba, cubriendo de blanco muchas zonas azul añil por ahí, luna no se observaba, pero así estaba bien. Alguien ha llamado y me ha despertado, me he levantado del colchón de hierbas que cuidaba que mi cuerpo no pisara impureza alguna ¿Y valía siendo esto, aunque yo no fuese pura? Alguien a lo lejos, muy a lo lejos, traza con las estrellas un camino que deberé seguir, llama con voz susurrante confundiéndose con el viento y con los grillos. Llama, sigue llamando, insiste, quiere que vaya.
Si esa persona hubiera venido, si hubiera estado antes, quizas, no me olvidaría de sonreír, recordaría que fue reír, estaría no aquí, estaría dónde está, desde donde me llama a vivos susurros, desde donde me espera con los brazos abiertos, esperando desarmar este sueño y volverlo realidad. Si estuviera aquí... me haría más fuerte, seguramente, sería capaz de pelear conmigo misma y ganar de una buena vez. Todo, todo si estuviéramos juntos...
Y comienzo a seguir la ruta que esa persona me traza,
me guío por el canto de los grillos a la noche, por el trino de las aves, a la mañana. Probablemente, probablemente ese alguien esté tan solo como yo, tan asustado como yo, tan ansioso como yo ¿Me esperas, me anhelas, me quieres? No, no necesitas llorar, déjame el llanto y el dolor a mí, sólo a mí, tú no debes de cargar estas tristezas, definitivamente no. Déjame a mí la tristeza y ríe tú, porque si ríes, seré feliz. Mientras tanto, espérame en donde sea que te encuentres, ¿Sí?
No quiero que las cosas cambien, pero si cambian, no me iré más, nunca más me alejaré, aunque este corazón sea arrancado trozo a trozo de estas manos que, inútilmente, tratarán de protegerle, pese a que me desgarren la vida en un absurdo afán de proteger lo que no es posible proteger, por creer en lo inexistente, por vivir lo que no es. No importa, es parte del proceso, volverme más fuerte, aunque sólo sean impresiones mías. Me estoy haciendo más fuerte, más fuerte y más podré darte de mí, pese a que ya lo he dado todo, creo que puedo seguir dando. Es sólo cuestión de creer, de creerlo ciegamente como ciegamente te he seguido todo este tiempo, toda esta vida.
A veces, como hoy, te llamo a gritos, otras, simplemente susurro tu nombre, aunque lo desconozca. No, no sé si te vuelvas a mirarme, si me des una sonrisa, no lo sé, no lo sé y lo deseo tanto, deseo que te gires a mí y me sonrías... quizás eso me haría definitivamente más fuerte. Mírame, sólo una vez, quédate y escucha todo lo que he de contarte, todo lo que he callado en estos años, en esta vida, porque ha sido demasiado, demasiado lo que he callado, demasiado lo que he llorado. Dejo a este corazón de estas manos protectoras y lo dejo a tu amparo, aunque se lastime, quiero que te lo quedes y no me lo regreses, por más que te lo pida, por más que grite, quédate mi corazón entre tus manos. Incluso si duele... me gusta, me gusta.
No necesitas llorar... tarde o temprano, estaré contigo, así que... sólo un poco más, soporta esta soledad sólo un poco más, hazlo por los dos, por recuperar las sonrisas que nos hemos olvidado en nuestro afán de querernos...
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